Comentarios La Nación –final-

Quiero agradecer a los lectores jorgedago, ferdi_nand y soydeaqui por las expresiones de solidaridad recibida ante el inmerecido reporte de abuso, que ya fue moderado y repuesto por el equipo de lanacion.com cuyo mail de disculpas transcribo.

"Estimado Ben,
Gracias por comunicarte con nosotros.
Hemos analizado tu mensaje y no hemos encontrado ningún elemento que contravenga el reglamento. Por esa razón pedimos disculpas por el error y te informamos que hemos republicado tu comentario de inmediato.
Sin otro particular saluda cordialmente,
Equipo de Comunidad

Medios Digitales

lanacion.com

participacion@lanacion.com.ar
www.lanacion.com.ar..."

Quiero destacar que la principal riqueza que tiene este tipo de tribunas es el del discernimiento, confrontación y pluralismo de ideas que aporten los lectores. Cada uno, como parece obvio, dirá lo que creé es su verdad a riesgo de ser refutado o discutido. Es así como aportamos conceptos e ideas en un marco de respeto para el bien de la comunidad lectora, y que cada uno pueda extraer sus conclusiones a partir de lo leído.

Nada de lo que he expresado ha ofendido a alguien o infringido reglamento alguno. No estoy amparado en el anonimato del Nick, toda vez que refiero a mi blog (http://estilar.blogspot.com) el cual no es anónimo y sólo representa el pensar de quién suscribe en carácter exclusivamente personal y sin ningún afán comercial.

Lamentablemente siempre hay individuos que reaccionan de manera rústica frente a la diversidad, y les cuesta mucho convivir en sociedad. Sus expresiones soeces son elocuente testimonio de los serios problemas de educación que nos aquejan como conjunto (hay varios ejemplos en esta misma columna de comentarios que no es necesario identificar, pues se destacan por su barato estilo). Vivimos dentro de una complejidad social que tiende al mejoramiento de su calidad constitutiva, muy a pesar de estos casos de ignorante intolerancia de neto sesgo fascista que operan desde la irracionalidad y que deslucen e intentan hacer mediocres estos espacios de discusión y construcción de ideas.

Gracias a lanacion.com por operar rápidamente en la rehabilitación de los comentarios.

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    # by Anónimo - 4:43 a. m.

    Benja. Lamento lo sucedido. Lamentablemente en ese ámbito es normal que cualquiera esté autorizado a censurar un texto, por no estar de acuerdo con las ideas expresadas. Alguna vez escuché a Guinzburg haciendo un comentario que me vino a la mente mientras te leía, quien indicaba que en Argentina cualquiera está autorizado a decir “no”. Ejemplo: vas a una empresa y desde el que administra el estacionamiento te puede decir “no”, el de seguridad también, la recepcionista también, la secretaria también y así sucesivamente. Por cultura, muy pocos en este país, están autorizados a decir “sí”, pero todos, están autorizados a decir “no”. Es como un privilegio escaso decir “si”. Demás está mencionar que de ese modo se pierden muchísimas oportunidades las empresas, simplemente porque decidió entre el “potencial si” y el “no”, cualquiera, sin conocer incluso la propuesta. A tal punto llega esta situación que el sistema de LNOL, funciona bajo ese parámetro: cualquiera puede decir “no” a la expresión de una idea, reportando un abuso, sin el mínimo fundamento, con el resguardo del anonimato ante el público inclusive. Luego vienen los parches correctivos post queja. En proyección, se podría comprender que los comentaristas se limitarían a sí mismos ante un exceso, pero lamentablemente, la realidad es otra. Tiene más poder aquel que censura que el que expresa su idea. Cualquiera te puede callar, y luego se verá. En un ámbito de discusión y de noticias que caducan rápidamente, la suspensión temporaria de un comentario brinda más ventajas a quien calla al otro, que a quien expresa su idea y es silenciado; aunque posteriormente corregido. Ese lapso de tiempo, premia y está a favor del que reporta un abuso y no permite la expresión del otro. Es cultural. Nuestro país premia frecuentemente, no a quien plantea tener razón, sino a quien impone, brutalmente, sin lógicas, su razón. MAC.