¿Los del norte nos copian?


Esta noticia de Zilow me recuerda hechos de echados por la justicia pero con sed de venganza.

Cuántas veces escuchamos historias de locadores sobre el estado en que fue dejada una casa tras el desalojo por falta de pago u ocupación indebida, donde "arrancaban de cuajo" todo lo que se les ponía a mano.

Consecuencia de esas nefastas épocas controversiales, cuándo sucedían estos actos de vandalismo silencioso contra las casas, quedó una generación de propietarios a quienes la palabra "inquilino" o "alquiler", lamentablemente, les erizaba la piel y desistían de poner una propiedad en locación por miedo al maltrato (desmesurado -sic-).

EL relato lo realizo en pretérito pues cada vez es más infrecuente escuchar esos cuentos.

En principio hay dos motivos, el primero es que, la Ley de Alquileres, sus reglamentaciones y la jurisprudencia equilibraron las prestaciones comprometidas de las partes entre otras cosas al permitir resolverse procesalmente los desalojos por incumplimiento de manera más ágil y civilizada, y segundo, el acceso a la información y records de los inquilinos permite tener una historia clínica un poco más cierta de quién ocupará el inmueble.

Pero quizás lo más importante para destacar en este post, y que no está dicho en Zilow, es que la derivada del desalojo de un "hogar" y la reacción de quienes lo ocupasen son hechos fundamentales que describen el papel de la vivienda en la estructura psíquica del individuo. ¿Acaso reaccionarían así quienes sean privados de un automóvil u otro bien inferior en la escala de las necesidades?. Esto es un buen estribo donde apoyar nuestras ideas acerca de los valores intangibles de la calidad propietaria.

Pict Credit activestills


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